Desconociéndote poco a poco

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Y ahora sé que estoy en tierras ajenas muy mías porque me asaltan las dudas por la calle como si de rateros desesperados y violentos se tratasen.

Qué les voy a decir, señores míos, si en cada esquina tengo un recuerdo vívido y palpable con su propio aroma. Y no me refiero al olor de las panaderías y al de los árboles en flor, sino al suyo, el de unos ojos y una piel; que cada strasse tiene un encanto muy íntimo para cada uno de nosotros, pero que a mí sólo me sabe a su droga; que el castillo no habla de príncipes ni reyes, sino de paseos nocturnos y besos esporádicos que ambos sabíamos tan efímeros.

Ay, señores, que ya no sé lo que digo, que no estoy triste ni melancólica, sino que lamento no haber aprovechado cada día aquí como si fuese el último. Que Marburgo me ha encerrado en mi propia mente y ha tirado las llaves al Mar (matarile-rile-rile).

Que yo por unas manos me vuelvo loca y por un poco de paz mental me lío a tiros con quien sea.
Me falta sueño, pero aún más me faltan horas para respirar.

Buenas noches a aquellos que ansían el calor de unos brazos perdidos.

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Acerca de Adelunes

Pies de pentadrama
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