La amenaza de mi catástrofe

¿Os he dicho ya que mi bisiesta lucidez mental y mi apetito sexual semanal combinan de maravilla a la hora de exponer mi integridad a todo tipo de peligros? Pues sí… Necesito unos frenos para evitar que me desembraguen.

Y es que siempre acabo convertida en magma, dejándome las ganas de vivir en las bragas y los sueños enredados en sábanas ajenas. ¿El sentido común? Pues no lo sé… perdido entre su ropa interior o ruborizado debajo de la cama,… o, quizás, espantado por la ventana o abatido en el suelo junto a mi sujetador.

Y salgo la calle con otra mañana vencida a mis espaldas. Agotado cuerpo empapado de saliva, la firma de mi contrato de esclavitud para con sus labios; particular rostro postcoital: sonrisa de triunfo y mirada de derrota. Y llego a casa rodeada de nada y con hambre de todo, sintiéndome el resto del día en una continua madrugada de lunes.

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Acerca de Adelunes

Pies de pentadrama
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2 respuestas a La amenaza de mi catástrofe

  1. INSOMNE dijo:

    Joder, ¡vaya diez lineas!
    (y sin despeinarte)

  2. Adelunes dijo:

    Uy… es que más despeinada no podía estar. Me enreda el cabello tanto como el alma.

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