La catarsis del espejo

La miro a ella y la compadezco.

Ahí está: triste y oscura. Desangelado rostro de lágrimas, que ojalá fueran saladas, de unos ojos enrojecidos que siguen en busca de un porqué. Mirada desconocida que gotea sangre por haber tratado de entender su verdad en el humo de un canuto. Preguntas que respiran sin respuestas, como sus pulmones: enveneados de una toxicidad que no es la suya. Noche vacía e inerte, como el sexo entre otros vértices. Cavidades que no se llenan, como el pecho de un corazón que no late.

Rendida máscara de pestañas recorriendo sus mejillas porque no es capaz de habitar donde conviven tantas inquietudes. Maquillaje esfumado, desistiendo de impresionar a quien no debe. Labios heridos por buscar alas en otras bocas: cansados, asustados. Pelo alborotado, rebelde, porque otras manos han tratado de domarlo.

Muertas. Decepcionadas todas las esquinas. Que dependen de la luna y no de sus deseos.

Medias enteras, aburridas, porque nadie ha tenido la osadía de hacer temblar sus piernas. Tacones firmes, pronunciando un ruido inútil porque sus oídos están pendientes de la voz de una sirena. Ecos. Ecos en la oscuridad de la nada que se repiten estridentes en la existencia de la duda.

 

La vuelvo a mirar.

Qué perdida está. Ella y sus anhelos ingenuos y traviesos. Ella y sus ganas de pretéritos. Tiempo fumado y esfumado. Música sorda. Boca muda.

 

Dolor que purifica a todos los extraños, a esta extraña tan conocida. A la mujer dentro del espejo, la que se mira cuestionándose sin pausa ni descanso. Aquélla, la que no tiene fuerza, la que, aunque caduca, sigue perenne.

Pasiones que duelen en el reflejo.

 

Catarsis de su frenesí en el espejo. En sus ojos. En el sigilo de sus palabras. En el tono tímido de su secreto.

Catarsis que se repite sin liberación cada vez que se hablan en silencio las gemelas. 

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Acerca de Adelunes

Pies de pentadrama
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2 respuestas a La catarsis del espejo

  1. nebulosasentuiris dijo:

    Éste me ha gustado especialmente. Muy bien engarzado, y con muy buenas perlas. Realmente sutil la tercera persona en discordia, que no es diferente a la segunda y a la primera, y como se separa de ese dolor con el único cometido de atestiguar con cierta resignación y compasión (cómo no compadecerse de el dolor de uno mismo) Fluctúas a un lado y otro del espejo de manera formidable.
    O al menos así es como yo lo veo.
    Un saludo, tu escritura es también hipnótica.

    • Adelunes dijo:

      Muchísimas gracias por el comentario y por tu opinión.

      De verdad, no se me ocurre otra cosa que decir que gracias, gracias, gracias.
      Me encanta que la gente dé su punto de vista y su análisis personal.

      Un abrazo.

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