Maldita naturaleza superviviente

No vengo a dar lecciones, señores míos, pero sí vengo a decir mi verdad. Esa que cada uno cosecha en su jardín para guiarse por esta mierda que llamamos mundo y para tener algo que discutir con los demás.

Por eso, pese a los pocos seguidores que tengo, me gustaría crear un pequeño debate de opinión o, por lo menos, que algunos de vosotros me dierais vuestro punto de vista a este tema tan trillado en mi cabeza. Si no, pues nada, suelto lo mío y aquí paz y después gloria. (Oye, que lo mismo todo esto ya está dicho. En ese caso, discúlpenme.)

Veréis, os comento. Resulta que, a veces, me da por reducir el comportamiento humano a unos motores básicos, los elementales que motivan al individuo a seguir adelante y, por ende, a la sociedad. Analizando desde mis circunstancias, experiencias y mi ignorancia en algunos temas, he llegado a una triste conclusión de la que, ojalá, alguien me sea capaz de disuadir. Trataré de resumirlo con la mayor brevedad posible.

Creo con todo el dolor de mi corazón que el ser humano es una criatura egoísta y cruel, preocupado sólo él mismo y por los suyos. Es, como dirían los más pequeños, malo, muy malo. Y ¿por qué? Ay, amigos, pues no lo sé, pero me inclino a pensar que todo parte de la consciencia que tenemos de nuestra efímera existencia; es decir, el hombre es el único animal que sabe que la vida son dos suspiros y medio. Y. CREO, eso nos hace vivir atropellándonos los unos a los otros, con prisa, con avaricia, porque nos estamos marchando antes de tan siquiera llegar a donde nos gustaría.

La supremacía del yo indivual por encima de todo. Quiero vivir lo mejor que pueda mientras siga vivo. ¿No es así como piensa la gran mayoría? Ahí tenemos a nuestros políticos enriqueciéndose a costa de un pueblo que sufre y que vive con la soga al cuello. Pero, eh, ojos que no ven, corazón que no siente. Pero, eh, que no pasa nada porque tarde o temprano moriremos y ni siquiera nosotros mismos nos acordaremos de las muchas putadas que nos hicieron los de arriba o los de al lado. Qué más da. Y a pequeña escala, a la escala del ciudadano de a pie, muy honrado hay que ser para recordarle a la camarera del restaurante que se le ha olvidado cobrarte dos platos, dos cubatas, lo que sea; o al cajero del supermercado corregirle cuando has pagado con un billete de 20 y te ha devuelto 3 de 10. Hombre… acabáramos. Ese dinero que me he ahorrado me servirá para satisfacer otro de mis caprichos fortuitos, está claro. El ser humano es consumista porque es egoísta. Y es egoísta porque avanza contrarreloj. Nada es nunca suficiente.

Lo malo es ser persona, ser consciente de que podemos sacarle el jugo a todo y a todos. En el terreno físico y espiritual. Al fin y al cabo, dentro de unos años, este mundo se irá al carajo, pero yo, que estoy viviendo ahora, quiero respirar con todos los lujos posibles porque cuando muera no estaré aquí para ver la mierda de herencia que he dejado para la posteridad; total, ellos también serán algo fugaz en esta historia y sabrán apañárselas actuando igual que sus predecesores. Que se extinga el resto del mundo, que esta naturaleza acaparadora es lo que consigue que sobreviva.

Nuestra sociedad es así porque nosotros somos así: no hay empatía para con el otro.

La terrible idea de que el ser humano es un ser social porque necesita alguien de quién aprovecharse. La terrible realidad de que no hacemos más que destruir lo que nos rodea.

Maldigo el tiempo, la vida, la muerte. Maldigo al hombre. Al carpe diem.

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Acerca de Adelunes

Pies de pentadrama
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7 respuestas a Maldita naturaleza superviviente

  1. INSOMNE dijo:

    Una de las primeras palabras que aprende a decir un niño es “yo”.
    A partir de ahí puedes desarrollar millones de teorías sobre el egocentrismo..

    • Adelunes dijo:

      Sí, claro, pero porque la capacidad de un niño para entender el mundo que lo rodea es muy limitada: no tiene vocabulario, por lo que no puede expresarse. Además, según tengo entendido, lo primero que aprende a desarrollar es el nivel emocional. Un niño pide porque es lo que siente que necesita.

      Pero sí, hay miles de teorías para entender por qué somos así de hijos de puta.

  2. patricia dijo:

    Pues yo creo que es al revés. Tenemos poco presente nuestra finitud e insignificancia, y el poseer nos da sensación de trascendencia, así nublamos la poca conciencia que nos queda. Si tuviéramos más en mente que nuestra vida es un suspiro, y la poca importancia que tiene el llegar a poseer un coche premium, un chalet con piscina, o un rólex, porque vamos a morir igual con o sin ello, y que con o sin ello somos insignificantes y fugaces, posiblemente las escalas de valores se modificarían.

    • Adelunes dijo:

      El problema es que los valores los adquiere el individuo como individuo; es decir, tus valores no serán los mismos que los de tu vecino, al igual que las cosas que a él le hagan feliz, a ti no tienen por qué hacértelo. Hay personas que obtienen felicidad siendo generosas, como hay otras que el hecho de compartir les supone un puñetazo en el estómago. ¿Crees que algo así podría cambiarse?
      En cualquier caso, supongo que eso camina más hacia el análisis de la persona como individuo; o sea, la diferente personalidad de cada uno. Yo trato de generalizar un poco más, buscando algún elemento común a todos. Y para mí, ese elemento es el egoísmo. ¿Tú qué piensas que tiene el mundo en común?

      Muchísimas gracias por tu comentario y tu punto de vista. Me alegra ver que la gente participe en este tipo de cosas.

      Un abrazo.

      • patricia dijo:

        Supongo que por el mundo te refieres al ser humano. Yo creo que en común tenemos mucho, quizá lo que viene a llamarse “naturaleza humana”. Todos tenemos un poco de todo, lo que nos hace parecernos, o sentir empatía, o comprender comportamientos ajenos. Lo que es diferente en cada uno es quizá la cantidad o el equilibrio entre todo eso que tenemos en común. Trato de concretar: si hablamos de “defectos”, todos somos egoístas. Yo reconozco sentir o actuar de esa forma en algunas ocasiones. Reconozco el egoísmo, reconozco el orgullo, la vanidad, la inseguridad, la envidia, etc… todos tenemos algo de eso, pertenece a la naturaleza humana. Pero también tenemos lo positivo, las “cualidades”: generosidad, amor, compasión, empatía, cooperativismo, solidaridad… El ying y el yang. Lo tenemos todo. Pero cada uno tiene más peso de una cosa o de otra. También creo que los comportamientos sociales influyen en los del individuo. Y viceversa. Tratar de fomentar a nivel individual las cualidades y tratar de dominar o minimizar los defectos, o viceversa, termina de algún modo trascendiendo al individuo y afectando a quienes le rodean. Eso creo.

  3. Erico G.B dijo:

    El ser humano no es ni malo ni bueno. ¿ Son los leones o los gorriones malos? No. Y sin embargo tanto los leones como los gorriones son unos salvajes infanticidas. Cuando un macho usurpa el poder de una manada a otro macho, lo primero que hace es matar a todas las crías. Lo mismo hacen los gorriones cuando llegan a un nido; matar a los polluelos.
    Sí, se puede decir que no es lo mismo, pero en realidad, en algún sentido, también lo es. Los seres humanos somos animales, y como tales, estamos dominados por la gran genética que nos dice para los míos todos y para los demás… bueno, los demás que se las apañen. Es cierto que el ser humano, transciende, se cuestiona e incluso es capaz de controlar sus impulsos, pero la base del mal está en su genética lo mismo que lo está en la del león matar a las crías.
    Pero a pesar de todo, el ser humano, con su genética, es un animal maravilloso, para mí el más sorprendente de todos. Hemos sido capaces de crear el cielo y el infierno, y todo mientras estamos vivos.
    Y me uno a ti: yo también maldigo la muerte.
    🙂

    • Adelunes dijo:

      No podría estar más de acuerdo contigo en todos los aspectos que has comentado. De hecho, hace poco leí una noticia sobre una especie de hormigas que esclavizan a otras matando a su reina y convierten el hormiguero en un criadero de nuevas hormigas obreras que servirán para consquitar otros. Y así sucesivamente. Lo cierto es que me dio mucho que pensar.

      En cualquier caso, no creo que sean todos los animales los que actúen como los seres humanos. Y, aunque así fuera, los niveles de, llamémoslo, egoísmo y naturaleza superviviente (que para mí es lo mismo) superan con creces los de cualquier animal. El hombre es el único que destruye a sus iguales aun sabiendo que no supongan una amenaza para él mismo; es decir, un león mata a las otras crías porque al cabo de unos años esos machos crecerán y tratarán de destronarlo y arrebatarle el territorio. En cualquier caso, el ser humano va más allá: no sólo destruye a otros hombres sin motivo, sino que además destruye el mundo que lo acoge y lo rodea para obtener lo único que lo interesa: el dinero. Explotamos la tierra sin importarnos qué dejaremos a las futuras generaciones porque ”bah… ya no estaremos aquí. Que los que vengan detrás se busquen la vida como yo también me la he buscado.”
      No creo que haya ningún animal que actúe de manera semejante.

      Maldigamos, pues.

      Un abrazo y un enorme agradecimiento a tu comentario.
      Ade 🙂

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