Anticipo de

aguacero, ciclón, infierno, desgarro. Desastre.

Cuando te vayas a voy a llorar oscuro. Días, semanas, vidas. La tuya, la mía. Y cuando te vayas no lo harás solo; vas a llevarte la paz con tu desorden. Y yo, yo me voy a quedar rendida en el alféizar de la ventana, tiritando, pensando en Eleanor, en reinas asesinas, en cuerdas de bronce. Con la ventana abierta esperando las noches de abril. Voy a besar las manchas de tinto del sofá y buscar restos de sangre por el suelo. Vas a llevarte todo el repentino descanso en el que nunca me atreví a cerrar los ojos. Y la respiración de cuando duermo. Y los rayos del sol, el sexo acústico, la fragilidad del amanecer.

Y de ti me quedarán los restos de las astillas, la madera carcomida, las semillas de una nueva soledad. La sombra de unas manos sobre la piel, la daga de unos acordes y cenizas, nubes de cenizas donde ya no vislumbraré la mejor parte de mí porque los miedos, como titanes, ya habrán conquistado mi almohada.

Haré las veces de veto entre los Grandes, entre mis puntos, convenciéndome de que aún puedo achicar agua ante tanta fuga. Aliéntame a vivirte sin terror antes de que suene el despertador.

 

It´s alright. It´s okay. I don´t mind if you´re gone.

 

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Acerca de Adelunes

Pies de pentadrama
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